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  Miss Mundo, el nuevo negocio de China
19 de Agosto de 2012 17:50

 Foto: AP


Foto: AP

En los últimos diez años, China, que durante décadas no "creyó" en concursos de belleza, acogió en seis ocasiones el más famoso de ellos, Miss Mundo: cinco de ellas en las playas tropicales de Hainan, donde quiso promocionar el turismo, y este fin de semana en el arriesgado destino de Ordos.

El país no comenzó a participar con regularidad en este concurso hasta 2001 (logrando que Taiwán dejara de hacerlo), pero en la última década se convirtió en el más entusiasta concursante, habiendo sido su sede en los años 2003, 2004, 2005, 2007, 2010 y 2012.

En las primeras cinco ediciones chinas -una modelo local, Zhang Zilin, ganó la de 2007- el destino fue Sanya, el principal "resort" de playa con que cuenta el país, en la isla tropical de Hainan.

En esa isla, es un secreto a voces que muchos hijos de altos cargos o ex mandatarios chinos desarrollaron complejos hoteleros, campos de golf y otros grandes proyectos inmobiliarios para los que hacía falta un buen reclamo publicitario, y Miss World lo fue, atrayendo desde entonces a muchos turistas chinos y rusos.

En Sanya ganaron la corona de la belleza mundial modelos de Islandia, Europa y hasta de los Estados Unidos, que llevaron el nombre de la hasta entonces desconocida ciudad a afuera de China.

Y este año de crisis, los organizadores de este concurso aceptaron una apuesta aún más arriesgada de las autoridades chinas y llevaron a las 116 mujeres más bellas del momento a Ordos, una ciudad remota, dormida y desconocida hasta para los propios chinos.

¿Razones? La ciudad, y toda la región en que se encuentra, Mongolia Interior (no confundir con el homónimo país vecino), se enriquecieron con la minería de carbón y de las tierras raras, elementos vitales para la industria tecnológica y armamentística mundial que China produce casi en monopolio planetario.

La minería llevó a ciudades regionales antes anónimas como Baotou u Ordos a la abundancia: el distrito de Dongsheng, el más moderno de la ciudad, que acogió la gala, es una localidad de anchas avenidas y edificios acristalados, un "Dubai chino del carbón" que parece erigido de la nada.

A una hora de viaje, otro distrito de Ordos, Kangbashi, ideado en 2003, es una ciudad construida para un millón de habitantes, con modernos museos, grandilocuentes monumentos en homenaje a Gengis Khan y otras obras faraónicas que, sin embargo, está básicamente deshabitada.

Ordos ha querido con esta sorprendente celebración de Miss Mundo -que el año que viene viaja a un destino más convencional, la isla de Bali- promocionar estos modernos distritos, y de hecho las misses concursantes fueron llevadas a Kangbashi para posar junto a museos y rascacielos vacíos y promocionar con su belleza unas viviendas que aún no se han conseguido vender.

Tanto esfuerzo ha valido al menos para que este año Yu Wenxia, una bella modelo local -y de Heilongjiang, provincia vecina a Mongolia Interior- se llevara la corona a la más bella del planeta.

China ha visto una mina en los concursos internacionales de belleza, quizá de capa caída en otras latitudes, y por ello no sólo se esfuerza en traer las galas de Miss Mundo.

El certamen Miss Internacional, uno de los cuatro "grandes" de la pasarela internacional, se ha celebrado seis veces en el país en la última década, rivalizando en entusiasmo con Japón, otra sede frecuente.

Se resisten aún como sedes Miss Universo -que suele preferir localidades playeras de las Américas- y Miss Tierra, que en los últimos años ha usado Filipinas como cuartel general.

Y China no se olvida de los hombres, pues ya ha acogido alguna edición de Míster Mundo, por ejemplo la que en 2007.

EFE